TABLAS DE SARHUA
MAPA CONCEPTUAL

1.LOCALIZACION
Sarhua
es el nombre común de unos linajes indios de los
Andes
del Perú, en el departamento de Ayacucho, provincia de Víctor Fajardo, asentada
en el delta del río Caracha en unión con el río Pampas, a una altura de 3,389
metros sobre el nivel del mar. Esta comunidad india está compuesta por dos
linajes de habla quechua aún supervivientes en la actualidad: el “ayllu Sauqa”,
considerados como originarios, “dueños del pueblo” (llaqta runa), que no han
sido migrantes; y el “ayllu Qollana”, cuyos progenitores fueron de otro lugar,
forasteros, migrantes (mitmakuna).
Queda
muy claro que este tipo de comunidades, paulatinamente, van perdiendo los
mejores elementos de su tecnología y desarrollo por la existencia ya de
herramientas en el mercado de consumo, van dejando sus bebidas tradicionales,
sustituyéndolas por la cerveza, alcoholes como el cognac, anisado, etc. Don
Primitivo Evanan Poma, presidente de los pintores de Sarhua, al respecto, ha
manifestado lo siguiente: “Hay otros pueblos en la misma situación de Sarhua,
olvidados. Las gentes quizás están más dedicadas a integrarse a la vida de la
costa, alinealismo de la vida extranjera, tratando de imitar todos los vicios
que tiene el hombre de la costa. A mi manera de ver en vez de hacer esto
debería aprovechar sus recursos organizándose quizá el mismo sistema de
organizaciones antiguas”. Los mismos comuneros de Sarhua, por boca de don
Primitivo Evanan, están conscientes de los perjuicios que trae a la comunidad
el desarrollismo propugnado por mal sesudos etnólogos. En otra ocasión el mismo
don Primitivo Evanan Poma, manifestó lo siguiente: “A mi ver, los
universitarios que van a trabajar al campo tratan de aplicar sus conocimientos,
pero no están de acuerdo a la realidad. A mi ver, en el aspecto de la
educación, lo primero que tienen que hacer es revalorar a la gente del lugar,
sus pensamientos, sus actitudes. Esto se refleja por ejemplo en la pintura de
Sarhua, y tienen valor y tienen acogida, pero si eso no se valora cada vez nos
estamos alienando a otra vida. Otros que malogran a la gente del campo son los
militares, parece que los militares no fueran del Perú o que no fueran hijos de
la gente del campo, yo sé que la mayoría de los militares son gente pobre pero
no sé cómo pueden maltratar a sus semejantes. En la comunidad de Sarhua han
traumado a la niñez”.
2. Las
tablas de Sarhua como consecuencia tradicional de la pintura andina, sus
características
El arte de dibujar y pintar sobre tablas es
consecuencia tradicional india, ligada de un modo estrecho a la ceremonia de la
construcción de la casa y no a la del matrimonio como erradamente sugieren
algunos estudiosos del “amor andino”. Sarhua, sin la práctica de las pinturas
sobre tablas, no sería más que una comunidad india autárquica y anónima para
los registros cartográficos legales. Desgraciadamente no podemos dar una
cronología precisa del nacimiento de la práctica de las tablas pintadas, pero
afirmamos que es muy antigua la habilidad prehispánica del dibujo y la pintura
y que sería seguir una reconstrucción histórica de ellas con relación a la
vivienda andina, la casa como habitación del “ayllu” (familia), como un núcleo
social y no como una individualidad de pareja matrimonial.
La
construcción de la casa no está ligada necesariamente al matrimonio de una pareja
heterosexual, ni el matrimonio es consecuencia lógica del amor como puede
entenderse desde el punto de vista de la mentalidad occidental judeo-cristiana.
En Sarhua, las tablas se pintan por encargo de los padrinos durante la
construcción de una casa y basta este hecho para dar origen a la ceremonia
llamada “tabla apay-kuy” (procesión de las tablas pintadas), que no es la
secuencia o consecuencia del matrimonio. Hubo y hay numerosos casos, en Sarhua,
de personas solteras, niños y hasta viudos que, por concurso de la comunidad,
levantaron sus casas. Y para citar un ejemplo que la construcción de la casa no
es la inmediata continuación del matrimonio, señalemos la existencia de parejas
muchos años ya casados que deciden ampliar la casa, reconstruirla, restaurarla
o renovar el techo de la misma, lugar donde se colocan las tablas pintadas
entre los “maman qero” (viga principal), para que los agasajen con nuevas
tablas, conservando las antiguas, porque son protectoras del hogar y aseguran
conocer y reconocer la secuencia familiar, la genealogía del linaje (ayllu),
pues ahí están pintados los padres carnales y espirituales (abuelos y
padrinos), los hermanos, los tíos y toda la parentela extensa del linaje,
aunque ya muchos de ellos hayan fallecido, porque en las pinturas están
presentes las imágenes del sol y la luna que simbolizan la vida eterna. Un
aspecto muy importante que merece aclararse con respecto al matrimonio en la
comunidad de Sarhua, es que a un varón o una mujer no le otorga el pleno
derecho de comunero el hecho de casarse. No es a partir de allí donde inicia el
hombre a ser considerado como responsable ante su comunidad como muchos
etnólogos opinan. El primer paso que le otorga la “ciudadanía” a un individuo
en la comunidad es haber desempeñado un “cargo comunal”: en el caso de los
jóvenes haber sido alguaciles o mayordomos de las fiestas de los patronos
religiosos de la comunidad, es decir haber sido “cargoyoq”, en caso de ser
soltero, en ambos casos asistido por la madre, la hermana, la prima o la tía
soltera; porque de no haber asumido cualquiera de estas responsabilidades
comunales merecen el calificativo despectivo de “maqta” (inmaduro,
irresponsable) y para las mujeres de “pasña” (incapaz, inhábil), asimismo no
ser respetados por la comunidad. El matrimonio no les borra la execración
comunal.
Remarquemos
el papel importante que tienen los diversos padrinos de un comunero para mandar
a elaborar las tablas de genealogía. El niño sarhuíno al nacer, o a pocos días
de nacido, tiene una pareja de padrinos (padrino y madrina) que sus padres
carnales han escogido dentro del mismo linaje, es decir, han elegido a los
padres espirituales que en el ritual religioso católico son llamados “padrinos
de bautizo”. Esta elección es trascendental en la vida del nuevo comunero
porque en caso de morir los padres carnales se hacen cargo del niño los padres
espirituales; pero como nadie tiene “la vida comprada en este mundo”, también
pueden morir los padrinos y para que no quede desamparado el niño, o “por si
acaso asegurarse”, se busca, después de unos cuatro o cinco años, otra pareja
de padrinos con el pretexto de cortarle los primeros cabellos, ceremonia
llamada “corte de pelo” o “rutuchikuy” y en caso de las niñas en la etapa de la
menarquía (kikuchiku), hasta la elección de padrinos del matrimonio. Existen
otros padrinos como el de “agua de socorro”, “uaua marqachiy” (cargar al bebé),
“simin toqyachiq” (de las primeras palabras), etc.
Señalemos
los tipos de tablas que existen en Sarhua: las tablas antiguas, que de manera
cronológica, en dirección descendente, abarcan desde la segunda década del
siglo XX hasta, posiblemente, el siglo XVIII, puesto que hay evidencias
materiales; las tablas ceremoniales o “genealógicas” dedicadas a la ceremonia
de la construcción y techado de la casa y la representación de la parentela del
dueño de la casa, estas tablas no salen de venta al mercado y han dado origen a
las tablas difundidas como “artesanía”; las tablas modernas, divididas en
testimoniales de la historia moderna de Sarhua; y las tablas para el mercado
artístico. Los diferentes tipos de tablas, aquí reseñadas, tienen en general
unas características comunes.
3. Características
generales de las tablas de Sarhua
a.
El arte de Sarhua es colectivo porque en su elaboración participan por lo menos
dos pintores que trazan los dibujos; los ayudantes pintan los ornamentos de los
planos, los vestidos; los asistentes, hombres y mujeres opinan sobre el motivo
de los dibujos o hacen referencia a alguna anécdota célebre del dueño de la casa
a quien va dirigida la tabla. Muchos comuneros prefieren dibujarse a sí mismos
dentro de la genealogía y el diseño del enmarcado, en común acuerdo es ideado
por los concurrentes las preferencias o los caracteres innatos del homenajeado.
Este colectivismo permite una mayor compenetración social de los linajes
(ayllu) en la responsabilidad individual frente a la comunidad.
b.
El arte de Sarhua es un dibujo testimonial. Esta plástica andina toma de
interés inmediato la representación del hombre, capta en el dibujo las
cualidades físicas, morales y psíquicas del individuo: enfermedades, ancianos,
niños, amor filial y sexual, vanidades, embriaguez, temor, etc. Importa también
el exacto colorido en el vestuario de los individuos, las preferencias del
color en su entorno, la ornamentación exacta de los motivos del poncho y las
mantas de los personajes retratados. Como hemos descrito líneas arriba, el
color y el ornamento de los ponchos, la forma de los sombreros, la falda de las
mujeres describe su linaje (Sauqa o Qollana), por eso es importante fijarse en
retratar a una persona cómo es y no imaginar cómo sería, pues resultaría
insultante representar a un individuo con un poncho que nunca ha tenido ni con
otros ornamentos que nunca le han pertenecido o el color del sombrero u otras
prendas de vestir. Esta técnica posiblemente proviene del recuerdo mnemónico
prehispánico por ausencia de la escritura alfabética en el área andina. Por
este mismo motivo, la pintura andina en sus representaciones, no ha recurrido a
la técnica paisajista del arte naif occidental judeo-cristiano y demás estilos
de su influencia, ni al uso y abuso de las sombras de contraste, porque
ocultaría los detalles característicos de la personalidad. Por ejemplo, los
pintores genealogistas sarhuínos jamás representarían a un individuo arando la
tierra con una yunta de toros, que no tuvo con las características exactas que
tuvieron y que los animales tengan los colores de la piel diferentes a los que
tuvo en realidad porque significaría testimoniar que el individuo usó otras
herramientas y no las propias, esto rebaja su calidad de poseedor de bienes
materiales y el ser propietario legaliza su prestigio social; ocultar bajo las
sombras los caracteres de los bueyes, significaría haberlos obtenidos de mala
ley, del cuatrerismo.
c.
El arte de Sarhua es autóctono de tradición india singularmente andina. Esta
característica tiene que verse ligada con los antecedentes indios
prehispánicos. La búsqueda de la continuidad de esta tradición, hasta las
pinturas de las tablas modernas de Sarhua, tiene que hacerse con suma entereza,
recurriéndose a numerosas fuentes que aún quedan por descubrir. Las noticias
que nos han dejado los cronistas de siglos pasados, como Garcilaso de la Vega,
sobre las pinturas en tablones que existían en el templo del sol en el Cusco
(Qorikancha), las noticias de pinturas que existían en el Poquen-kancha que
proporciona el cronista cuzqueño Cristóbal de Molina, el cronista Bernabé Cobo,
las cartas y remesa del Virrey Toledo enviando las pinturas de la genealogía de
los incas a las Cortes de España y que estuvieron guardadas hasta el siglo
XVIII en Madrid, son testimonios de por sí valederos; pero de inmediato el
cronista ayacuchano, don Phelipe Guamán Poma de Aiala, con los dibujos de su
“Nueva crónica y buen gobierno”, mueve a ligar el arte indio de los siglos XVI
y XVII por la similitud con las tablas de Sarhua.
Llama
la atención que Guamán Poma, en su crónica, no brinde ninguna información del
arte sarhuíno ni haya dejado registro de su existencia geográfica a pesar que
su tierra natal, San Cristóbal de Sondondo (Suntuntu), se encuentra
relativamente cerca de Sarhua, ¿cuál habría sido el motivo de Guamán Poma para
silenciar el nombre de Sarhua? Posiblemente la respuesta a la pregunta
formulada puede ser, por el momento, especulativa hasta que se encuentren refrenamientos
testimoniales al respecto.
Al
contemplar las modernas tablas de Sarhua nadie puede encontrar influencias que
tanto estuvo de moda en las principales ciudades del Perú durante la época
colonial hasta la tercera década del siglo XIX. Las tablas de Sarhua no tienen la
influencia técnica ni temática de éste. Al referirse a la pintura
churrigueresca, don Ricardo Palma, en una de sus tradiciones, nos dice lo
siguiente: “Por lo regular se copiaba un cuadro representando la prisión de
Atahualpa, la revolución de Almagro el Mozo, una jarana de Amancaes, el auto de
fe de madama Castro, el paseo de Alcaldes, la procesión de las quince andas o
cualquier otra escena histórica o popular. El artista (y perdón por el dictado)
retrataba en esos frescos los tipos más ridículos y populares, y la fisonomía
de individuos generalmente conocidos, por tanto. Además, muchos pulperos hacían
pintar en sus esquinas un dragón, una sirena, un cupido desvergonzado u otro
personaje mitológico”. En Huamanga, ciudad capital del departamento de
Ayacucho, existen algunos frescos como las que describe don Ricardo Palma en
casonas restauradas, por ejemplo, en la casa Ivazeta (hoy propiedad del Banco
de la Nación) o la casa Olano (ahora propiedad del Banco Minero del Perú), y
otras casas solares particulares que aún quedan en esta ciudad. Pero ningunos
ápices de influencia de aquellas pinturas tomaron los artistas indios de
Sarhua.
El
testimonio de todas las tablas se presenta con todo el detalle necesario para
que el observador interprete a su libre albedrío, además de tener ellas un
texto escrito donde los sarhuínos relatan el contenido de la escena del cuadro.
El texto y el dibujo se complementan interdependientemente pero no son
indesligables, tan es así que se puede usar el texto o la pintura de modo
aislado.
Para
cualquier etnólogo, historiador o persona interesada en informarse sobre la
vida andina, especialmente sobre la región de Ayacucho, las tablas de Sarhua
constituyen una secuencia histórica del presente que pueden servir para esclarecer
asuntos desconocidos o poco estudiados del pasado y del presente andino. Con
esto queremos sugerir que las tablas de Sarhua hacen un complemento de la
“Nueva crónica y buen gobierno” de don Phelipe Guamán Poma y una secuencia
necesaria de un conjunto único de la historia regional del Perú contemporáneo.
5.
El arte de Sarhua en el mercado y sus perspectivas
Las
tablas de Sarhua, pese a que se haya escrito mucho en favor de su valor
testimonial tradicional andino y arte indio por excelencia, en el mercado de
las artes plásticas ha ingresado en la competencia con todas las desventajas y,
muchas veces, de manera intolerable son consideradas “artesanía folclórica”,
como si el folklore no fuera una ciencia que muy pocos dominan.
La
competencia en el mercado capitalista del arte ha mermado su consumo a gran
escala por la falta de capital en la producción de los artistas de Sarhua. La
comercialización para las exportaciones no ha merecido el apoyo del gobierno
peruano y sus representantes consulares en diferentes países para brindarles
una propaganda y afianzamiento de su arte autóctono. La actividad económica de
las tablas de Sarhua ha tenido el auto sostenimiento de los artistas con todos
los riesgos de perder en esta competencia implacable y desigual del consumo.
Quizá,
de acá a un tiempo ha de quedar muy poco del arte de Sarhua. A menudo la
competencia constriñe la creación, hiriéndola hasta de formarla y despreciarla,
y los artistas, desalentados, se resignan a perder y disminuirse a como lo
manifiesta Evanan Poma: “De acuerdo a mi diagnóstico los pintores llegan a
cuarenta; de los cuales quieren seguir pintando es como quince. Los demás no
quieren ya”. Entonces, es tarea perentoria salvar de la extinción el arte
andino. (Alberdi Vallejo & Alberdi
Vallejo, 1994)
PROCESO DE ELABORACIÓN
Vídeo sobre tablas de sarhua
En el distrito de Sarhua, un
pueblo ubicado en el departamento de Ayacucho, tiene por tradición regalar una
tabla pintada con la historia de la familia que la reciba, el compadre
espiritual la obsequiara por motivo de construcción de una nueva casa. Cada
integrante de la familia debe verse reflejado en sus labores diarias. Haciendo
una descripción horizontal, que lleva un orden de interpretación pictográfica,
de abajo hacia arriba. Las tablas son pintadas con pigmentos naturales extraídos
de la tierra y vegetales; se usa la pluma de ave para el delineado de las
figuras y hacer los detalles de las vestimentas. Actualmente existen tablas,
cuadros y piezas utilitarias de diversas medidas.
- Tabla y pluma
- Colores basados en tierra natural
- Limado y lijado de la madera
- Echar base a la madera
- Pintar la madera
- Dar detalles a la madera
VÍDEOS
Diapositiva: Tablas de Sarhua










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